Daniel L.
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Estropearon mi coche. Llevé mi Mercedes-Benz C250 DT Elegance a este taller para reparar una fuga de gasoil y lo dejaron inservible. Esto ocurrió el 14 de octubre de 2021. Aunque el vehículo tenía esta fuga desde 2020, todo lo demás funcionaba perfectamente: arrancaba sin problemas, incluso con frío; el cambio automático era muy suave; no hacía ruidos raros; no perdía potencia y mantenía una temperatura estable. Es decir, el coche era plenamente funcional pese a la fuga de gasoil, que además era la única pérdida de líquidos que presentaba.
Como decía, descubrí la avería en 2020 tras notar manchas debajo del motor que inicialmente pensé que eran de aceite. Lo llevé a este taller para la reparación, y al recogerlo me explicaron que se trataba de una fuga de gasoil y que ya estaba solucionada. Sin embargo, semanas después volvieron a aparecer las manchas bajo el coche, así que lo llevé de nuevo a este taller. Este proceso se repitió tres o cuatro veces durante 2020, siempre por el mismo problema.
En mayo de 2021, el coche no pasó la ITV debido a que, según los técnicos de la inspección, el motor goteaba y olía intensamente a gasoil. Tras esta primera ITV desfavorable, lo llevé nuevamente a este taller para que solucionaran el problema. A pesar de sus garantías de que la avería estaba reparada, tampoco pasó la segunda ITV por el mismo motivo. Tras una segunda intervención en este taller, finalmente consiguió pasar la tercera inspección, pero tuve que pagar la tarifa completa por no haber pasado las dos primeras inspecciones. Semanas después de pasar la ITV, el coche ya había dejado una mancha de gasoil bajo el motor. No pude usarlo ese verano por miedo a que me dejase tirado en cualquier sitio y el 14 de octubre 2021 fue la última vez que lo dejé y allí sigue (véase la fecha de esta reseña).
El asunto es que desmontaron partes del motor y, al volver a montarlo, la bomba inyectora comenzó a fallar. Desde entonces, el coche no volvió a funcionar bien, ya que presentaba dificultades para arrancar y emitía mucho humo. Hasta hoy, lo que me han dicho es que el coche no puede circular en ese estado y que no saben exactamente cuál es el problema. Admitieron haber cometido un error al desmontar y volver a montar la bomba inyectora, pero insisten en que el coche tiene arreglo y me piden que no me preocupe, asegurándome que buscarán una solución.
Con el tiempo, he conocido otros casos de personas que también llevaron sus coches a este taller con averías que no se reparaban correctamente. A pesar de las promesas de que los problemas estaban solucionados, tuvieron que llevar sus coches varias veces hasta que, finalmente, lograron repararlos, ya sea en este taller o en otro. Sin embargo, no conozco a nadie más cuyo coche haya quedado inutilizado tras pasar por un taller (por este o por cualquiera).
En 2021 y 2022, seguí renovando el seguro del coche a pesar de no poder usarlo, porque confiaba en que lo repararían y nadie me informó de lo contrario. A día de hoy, el coche sigue dado de alta, lo que implica que sigo pagando casi el máximo de IVTM por la potencia fiscal. Teniendo en cuenta la tasación que se hizo del coche en 2020 y todos los gastos que acabo de mencionar, actualmente las pérdidas ascienden a casi 5.000€ (sin incluir todas las reparaciones que me cobraron por la fuga de gasoil desde 2020), no tengo coche y el taller no me ofrece una solución.