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ME HE JUGADO LA VIDA GRACIAS A ESTOS SEÑORES. El coche hacía ruido hacía más de un mes. Lo llevó un compañero de trabajo para que lo vieran y le dijeron que eran los rodamientos. Los cambié, casi 400 euros, y al ir a buscarlo me dijeron que las pastillas de los frenos habría que cambiarlos en 6.000 km. El ruido continuaba, lo llevó mi pareja de nuevo, le dijeron que no sabían de donde venía el ruido y que las pastillas habría que cambiarlas en unos 10.000 km (aumentando lo dicho dos semanas antes). A las dos semanas, el ruido era muy intenso y lo volví a llevar. En ese momento era urgente cambiar discos y pastillas. 600 Euros esta vez. Por fin el ruido desaparece.
A los dos días de sacar el coche de allí lo cojo para llevar a mi hija al colegio. De repente un nuevo ruido, esta vez en una rueda, la trasera, como si llevase un helicóptero encima. Se lo comento a mi pareja y quedamos de llevarlo esa tarde a otro taller. De camino a casa por la tarde, en mitad de la autovía suena un golpe seco en la parte de atrás y como puedo hago parar el coche totalmente descontrolado y con el volante vibrando como nunca.
Cuando logro parar, veo que la rueda trasera había perdido 4 de 5 tornillos, se había partido el espárrago que sujetaba uno de ellos y estaba totalmente desencajada. Llamo a asistencia en carretera y vienen con un coche grúa, revisan el resto de las ruedas y las dos de delante estaban a punto de desencajarse igualmente, ambas recibieron vuelta y media en cada tornillo que NO HABIAN APRETADO.
Cuando llamo a Cristo para decirle lo que ha pasado me dice que están robando ruedas por ahí y que no tiene porqué haber sido él el causante. Mi coche duerme en garaje privado y durante el día está en el trabajo que también tiene patio privado. Le mando la factura de reparar la rueda que se desencajó y ni me ha contestado.
Para poner un taller de mecánica HAY QUE EMPEZAR POR SABER APRETAR TORNILLOS.
No solo la falta de diagnóstico ha sido nefasta desde el principio con el ruido, lo cual ha hecho que desembolsase más dinero del que debía, sino, lo más importante me he jugado la vida y la de mi hija y su respuesta es lo menos profesional que he visto. Cualquier que vió el estado en que estaba la rueda me preguntaba qué clase de taller me había apretado las ruedas así.